martes, 28 de marzo de 2017

RENACIMIENTO EN ESPAÑA: PINTURA: EL GRECO


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RENACIMIENTO EN ESPAÑA: ESCULTURA


Escultura El Renacimiento EspañOl from Tomás Pérez Molina

Los dos grandes escultores del Renacimiento español trabajan en Valladolid, ciudad que relevará en el segundo tercio del s. XVI al antes brillante taller de Burgos.

Alonso Berruguete (1488-1561), hijo del pintor Pedro Berruguete, se empapó durante su estancia en Italia del arte de Donatello y de Miguel Ángel, pero dejando que lo intensamente dramático predominara sobre los valores de armonía y serenidad, por lo que su estilo anticipa, en cierta medida, el barroco. Berruguete concibe el arte como una creación intelectual, lejos del concepto artesanal que hasta entonces dominaba toda la península, unido a su sentido aristocrático. Sus descuidos e incorrecciones técnicas derivan de este planteamiento; lo que interesa no es que la obra esté bien resuelta técnicamente, sino que sea fruto de una elaboración intelectual, que esté bien pensada de acuerdo con una idea transcendente. No le interesan pues las bellas formas aparentes, ni el sensualismo de las obras clásicas. Le interesa el significado de la obra.
Su estilo se caracteriza por el dinamismo, la disimetría en los rostros y anatomías, la huida de la repetición de figuras, gestos o actitudes, la variedad en el estudio de manos y la acentuación del contraposto, llegando a la figura serpentina que gira en una plano helicoidal, adquiriendo un perfil flameante, creando desequilibrio, en consonancia con la agitación espiritual de la representación. En el aspecto expresivo se hace especial hincapié en el carácter angustioso de la existencia, en la lucha del espíritu por romper la corteza carnal que lo atenaza, de ahí la agitación, el dinamismo y dramatismo de sus creaciones. Muchas veces, para subrayar este dramatismo, recurre a fórmulas de carácter subjetivo e intelectual: proporcionalidad jerárquica, yuxtaposición de figuras, perspectiva inversa, estridencias formales, etc. En definitiva, se trata de un estilo en el que deliberadamente se renuncia a la belleza formal en beneficio de la expresividad espiritual.

Sus obras fundamentales son el Retablo de San Benito, del Museo de Valladolid, una de cuyas estatuas el San Sebastián, logró una gran popularidad.  (ver, también, el análisis de la obra en el siguiente enlace: http://www.slideshare.net/guest442d81/berruguete-san-sebastian)

La otra obra más notable es la sillería del coro de la Catedral de Toledo (realizada a medias con Felipe Vigarny) y en la que sorprenden las huellas de ese desenfado técnico propio del artista. Frente a las formas colosales de Miguel Ángel, las tallas de Berruguete son figuras huesudas, gesticulantes y nerviosas.

El otro gran escultor que trabaja en Valladolid es el francés Juan de Juni (1507-1577), pero con cualidades muy diferentes al anterior. Su labor era lenta y minuciosa, pero sus resultados son grandiosos por su dimensión trágica y por su brillante y encendida policromía. Sus figuras son grandes, sus gestos teatrales. Las composiciones, agobiadas por la falta de espacio, inician el manierismo. Su estilo se halla muy marcado por la influencia de Miguel Ángel.
Juni no está interesado en la representación del dolor físico, sino en el de la angustia del espíritu. Ello se pone de manifiesto en el movimiento reconcentrado de las figuras profundamente doloridas, que plásticamente se expresa mediante el perfil serpentino, dibujando una hélice en el espacio. Sus imágenes son fruto de una cuidada y elaborada reflexión, favorecida por su técnica cuidadosa, gustosa del acabado perfecto y virtuoso, en contraste con la forma descuidada y rápida de hacer de Berruguete.
En sus temas muestra predilección por los más patéticos, como La Piedad, los Cristos muertos y los Santos Entierros. Son imágenes muy emocionales, que hablan directamente a los sentidos del contemplador, que excitan su compasión.

Entre sus creaciones podemos destacar:
· El Santo Entierro que hizo para la iglesia de San Francisco de Valladolid.
· Retablo de la Antigua de Valladolid.
· El retablo del Santo Entierro de la catedral de Segovia.
· El retablo Mayor de la Catedral de Burgo de Osma.
· La Virgen de las Angustias.
· La Piedad de la colegiata de San Antolín, en Medina del Campo.

sábado, 25 de marzo de 2017

RENACIMIENTO EN ESPAÑA:ARQUITECTURA

EVOLUCIÓN ESTILÍSTICA ARQUITECTURA RENACENTISTA ESPAÑOLA



La introducción de las formas renacentistas coincide con el momento en que se produce la Unión Dinástica de las Coronas de Castilla y Aragón con el matrimonio de los Reyes Católicos, germen de la unión política de España. Es el momento en que, además se inicia, el ascenso del poder e influencia de esta Monarquía Hispánica en Europa. El descubrimiento de América y la toma de Granada (1492) son contemporáneos del inicio de las obras del Colegio de Santa Cruz de Valladolid, donde por primera vez se utilizan motivos decorativos a la italiana. El auge extraordinario que el último gótico tuvo en la península ( que por su riqueza sirve bien a esta poderosa monarquía, con tan fuerte componente flamenco-borgoñón), la tradición mudéjar (que consigue en la arquitectura civil edificios útiles, cómodos y baratos con los tradicionales materiales del ladrillo, la madera y el yeso) y la inercia técnica de los arquitectos y albañiles, acostumbrados a la labra de la piedra a la manera gótica, suponen un considerable freno a la plena aceptación de las formas y sistemas renacentistas.
Lo primero que se conocerá en España serán los repertorios decorativos, la labor de “candelieri” y “grutescos”, “trofeos”, etc. que se difunden fácilmente a través del grabado y que pueden ser aplicados a edificios estructuralmente góticos. La moda de lo italiano comienza pronto, pero se limita a los aspectos decorativos externos, ayudada también por la posibilidad de importar de Italia piezas sueltas decoradas (jambas de puertas, chimeneas, fustes y capiteles de columna, altares, sepulcros, etc.), que poco a poco se van incorporando al gusto de los poderosos. Será, pues, la arquitectura la primera de las artes en verse afectada por las novedades renacentistas.

El Plateresco


 
El primer tercio del siglo XVI lo llena el estilo llamado “Plateresco” (término acuñado por Ortíz de Zúñiga en el s. XVII, al comparar lo menudo y rico de la decoración de este período con la labor de los orfebres y plateros). En estos primeros momentos lo meramente decorativo predominará sobre lo constructivo, aunque poco a poco se irán abriendo paso las nuevas estructuras arquitectónicas.
Los rasgos que permiten identificar este estilo, todavía muy influido por planteamientos medievales, son:


· Es frecuente que los paramentos exteriores de los muros estén almohadillados.


· Se emplea la columna abalaustrada, que pronto adquiere gran difusión, rematada con capiteles corintios o compuestos, decorados de modo fantástico. El fuste de esta columna consta de una parte superior terminada en su base en forma bulbosa y revestida de hojas, que por su semejanza con la flor del granado se llama balaustre.


· Se emplean pilastras recubiertas con abundante decoración de “grutescos” (figuras animales acabadas en formas vegetales).


· Se emplea el arco de medio punto, aunque con frecuencia se recurre al arco carpanel de tradición gótica.


· En las enjutas de los arcos y en los frisos se emplean con frecuencia medallones con cabezas clásicas o de fantasía. En esos mismos lugares se pueden colocar emblemas heráldicos.


· En cuanto a las cubiertas, se siguen empleando las bóvedas de crucería, pero las naves se decoran con rosetas clásicas, florones o medallones. También podemos encontrar bóvedas de cañón con casetones.


· Los edificios se rematan, con frecuencia, con cresterías y candelabros que equivalen, con motivos italianos, a las siluetas erizadas y caladas de los edificios góticos.


· En general, las proporciones no son en modo alguno clásicas; algunos elementos arquitectónicos se emplean con mucha libertad (columnas, entablamentos….), como si fuesen baquetones góticos, doblándose, ciñéndose a los arcos, etc.

· En general, la decoración recubre por entero las superficies, creando una imagen como de bordado, cuyo antecedente en España hay que buscarlo en la decoración mudéjar. De hecho, en algunos lugares se produce una síntesis entre el estilo mudéjar y lo renacentistas, el llamado estilo cisneros.

Las obras arquitectónicas más significativas de este período son:


· El colegio de Santa Cruz, de Valladolid, de Lorenzo Vázquez.
· La Puerta de la Pellejería de la Catedral de Burgos, de Francisco de Colonia.
· La Escalera Dorada de la Catedral de Burgos, de Diego de Siloé.
· La Iglesia de Santa Engracia de Zaragoza, de los Morlanes.
· La Portada de la Universidad de Salamanca, de autor desconocido.
· La Casa de las conchas de Salamanca.
· La Iglesia de San Esteban de Salamanca, de Juan de Álava.
· La Fachada de la Universidad de Alcalá de Henares, de Rodrigo Gil de Hontañón.
· El Palacio de Monterey en Burgos, de Rodrigo Gil de Hontañón.

. La fachada del Ayuntaniento de Sevilla, de Rodrigo Gil de Hontañón.

Clasicismo Renacentista o Purista      


El Renacimiento no se agota con las formas platerescas, otra corriente estará mucho más atenta a las pautas constructivas que caracterizan la arquitectura italiana de la época.
 Lo espacial y constructivo prevalecerá sobre lo decorativo. Un tratado de arquitectura del español Diego Sagredo, publicado en 1526, constituye la primera divulgación de los planteamientos renacentistas publicada fuera de Italia. 
En 1527 Pedro Machuca inicia en La Alhambra de Granada las obras del Palacio de Carlos V, el más clasicista de los edificios renacentistas españoles.
Para que no se olvide la efectiva simultaneidad de las dos corrientes señaladas, baste recordar que la mayoría de los arquitectos a quienes llamamos romanistas o clasicistas, también realizan obras platerescas e, incluso, llegan a mezclar ambas opciones artísticas. Tal es el caso de Rodrigo Gil de Hontañón o de Alonso de Covarrubias. Diego de Siloé, artífice de obras platerescas, también destaca por su intervención en la Catedral de Granada, de cuya construcción se hace cargo en 1528, abandonando los planteamientos góticos que Egas había comenzado e imponiendo la columna clásica, convirtiendo la Capilla Mayor en circular y coronándola con una cúpula, cuando lo tradicional hubiera sido situarla en el crucero. Sus obras son muy numerosas destacando la Catedral de Guadix, la de Málaga, la Iglesia de San Jerónimo también en Granada, etc.
Por último, destacaremos a Andrés de Vandelvira (1509-1575), que continúa los postulados de Diego de Siloé. En su obra sobresalen: la Iglesia del Salvador, el Hospital de Santiago, ambos en Úbeda, y la Catedral de Baeza. Su obra más importante es la Catedral de Jaén (1540) donde ensaya las cúpulas vaídas. La decoración en sus obras está constituida básicamente por los elementos arquitectónicos.

El Bajo Renacimiento: el estilo Herreriano.  


En España esta etapa se corresponde con el último tercio del siglo XVI, y llena el reinado de Felipe II. El Monasterio de San Lorenzo del Escorial, cuya construcción se inició en 1563 en memoria de la victoria española en la batalla de San Quintín, siendo concluido veinte años más tarde, es la obra más importante y representativa de este período. Esta obra y su autor dan nombre a un estilo, Escurialense o Herreriano, muy influido por la pureza de formas y la sobriedad decorativa de las obras de Bramante y de Miguel ángel, que se caracterizará por:

· La solidez de las estructuras arquitectónicas, ahora ya totalmente clásicas.
· Carencia absoluta de decoración, salvo la ornamentación que presten los propios elementos constructivos.
· La belleza del edificio se basa en la sólida monumentalidad del conjunto y en la correcta utilización de los prinipios y órdenes clásicos, con marcada preferencia por los más sobrios (dórico, toscano…). Este ideal conceptual y constructivo se relaciona con el austero paisaje castellano donde se asienta la obra y el ambiente espiritual para el que fue concebido, imbuido también de la austeridad de la vida monástica.
· En este estilo la gracia del Plateresco Purista es sustituida por la sobriedad de la lógica arquitectónica, llegando a alcanzar un sentido abstracto, puramente intelectual, de la proporción y de la medida, que dan al edificio un carácter simbólico.


Las dos presentaciones:




miércoles, 22 de marzo de 2017

RENACIMIENTO EN ESPAÑA. CONTEXTO HISTÓRICO



RENACIMIENTO. ESPAÑA: Contexto Histórico


El Renacimiento español va intrínsecamente unido a los logros políticos del reinado de los reyes Católicos: establecimiento de las bases del Imperio, la unidad política peninsular, el fin del poder islámico y el patronato regio hacia las obras de arte y la cultura.


El humanismo fue gestándose en Castilla ya desde el siglo XII -recordemos la Escuela de Traductores de Toledo, fundada por Alfonso X el Sabio-, pero es a fines del siglo XV cuando alcanza su pleno esplendor. Los mecenas, en su mayoría pertenecientes a las familias nobiliarias más antiguas, rivalizan por construir los monumentos más hermosos, contar con los artistas más destacados -y subvencionarles sus viajes a Italia- y, sobre todo, por coleccionar obras de arte pertenecientes a muy diversos períodos. 

El ejemplo más significativo serán los Mendoza, familia fiel a la monarquía de los Reyes Católicos, amante del mundo clásico, coleccionista y bibliófila, que rivalizará con otros antiguos linajes -Fonseca, Dávila- en el patronato constructivo y en tener a su servicio a importantes artistas a quienes cabe atribuir la introducción de las formas renacentistas italianas en nuestro arte.

Junto a los nobles, los grandes promotores del Arte en España fueron los reyes, quienes, una vez centralizado el poder, disponían de mayores recursos: Isabel y Fernando construyeron los hospitales reales de Santiago, Toledo y Granada; el emperador Carlos favoreció especialmente a esta última ciudad continuando las obras de la catedral y construyendo el palacio de la Alhambra, verdadero ejemplo de arquitectura italiana, y Felipe II, cuyos gustos artísticos se vinculan al último período renacentista en Italia: la arquitectura de Serlio y Vignola -que influirá en El Escorial- y la pintura de Miguel Ángel y los venecianos.


En la arquitectura se producirá una hispanización de las formas italianas, que se refleja en:
a) La ruptura con las formas góticas e hispano musulmanas del período de los Reyes Católicos.
b) La traducción de las obras de Vitrubio.
c) Los viajes a Roma para conocer de forma directa las ruinas de la Antigüedad.
d) La adaptación a los gustos y exigencias de los mecenas, que veían en la arquitectura el medio perfecto para exaltar su poder personal y su individualismo.

Felipe II
                                                                 Carlos V


En el último tercio del siglo XVI, durante el reinado de Felipe II, irrumpen en el Arte el Manierismo y las representaciones de la Contrarreforma. La cultura española parece “cerrarse” en sí misma y asimilar los logros e influencias de etapas anteriores: el misticismo invade la Literatura y el Arte que se despoja de los elementos ornamentales y tiende a unas líneas más severas y a una gran pureza de formas frente al decorativismo del último Gótico y de los primeros tiempos del Renacimiento.

LA ESCUELA VENECIANA: TIZIANO


lunes, 20 de marzo de 2017

LA BÓVEDA DE LA CAPILLA SIXTINA: VÍDEOS

En este vídeo se describe el contenido de los tramos de la bóveda de la Sixtina.



En este se analiza la obra en su conjunto.


PASEO VIRTUAL POR LA SIXTINA




Si quieres disfrutar de un extraordinario paseo virtual por la Capilla Sixtina, haz clic en el siguiente enlace:

http://www.vatican.va/various/cappelle/sistina_vr/index.html


Nota: Sólo tienes que mover el puntero, de izquierda a derecha y de arriba a abajo, para desplazarte por el interior de la capilla; para acercarte o alejarte utiliza la rueda del ratón.




FRESCOS DE LA CAPILLA SIXTINA: EL JUICIO FINAL


En esta entrada, un análisis algo más resumido que en la entrada anterior.




EL JUICIO FINAL.
FRESCO FRONTAL DE LA CAPILLA SIXTINA.
MIGUEL ÁNGEL BUONARROTI (1535-1541)


Parece bastante acertado considerar que el encargo del Juicio Final se gestara a mediados del año 1533 cuando Clemente VII encargaría a Miguel Ángel la ejecución de dos frescos en las paredes frontales de la Capilla Sixtina representando el Juicio, en la pared de la capilla donde se encuentra el altar, y la Resurrección, en la pared de enfrente.

 El fallecimiento de Clemente VII en septiembre de 1534 provocaría un ligero abandono del proyecto que sería recuperado por su sucesor, Paulo III. El 16 de abril de 1535 se empezó a levantar el andamiaje y en enero de 1537 se iniciaba la decoración pictórica siendo descubierta de manera oficial el 31 de octubre de 1541. 
Desconocemos la razón por la que no se ejecutó la Resurrección, considerándose que podría deberse a la preferencia del pontífice por la decoración de la Capilla Paulina y la finalización del diseño definitivo para la tumba de Julio II ya que los herederos del Papa estaban exigiendo la mayor rapidez al artista, eximiéndole el propio Paulo III de diversas obligaciones.

El fresco es de enormes dimensiones - 13.70 x 12.20 metros - e incluye casi cuatrocientas figuras de las que se han identificado aproximadamente unas 50.
 La zona superior de la composición, ocupando más de la mitad de 
la pared, está ocupada por el mundo celestial presidido por el Cristo juez en el centro de la escena, inicialmente desnudo y en una postura tremendamente escorzada, levantando el brazo derecho en señal de impartir justicia y cierto temor a los resucitados. A su lado hallamos a la Virgen María, rodeadas ambas figuras por un conjunto de santos, apóstoles y patriarcas que constituyen el primer grupo circular. 
A ambos lados de este grupo central encontramos a diferentes mártires, vírgenes, bienaventurados y Confesores de la Iglesia, formando una segunda corona.
 En los lunetos superiores aparecen dos grupos de ángeles portando los símbolos de la Pasión: la corona de espinas, la cruz y la columna, ofreciéndonos las más variadas y escorzadas posturas, reforzando la sensación general de movimiento del trabajo.
 Buonarroti quiso representar de esta manera la salvación de la humanidad a través de la llegada de Cristo en la parte más elevada de la pared.
 A los pies de Cristo se sitúan dos santos que ocupan un lugar privilegiado: San Lorenzo, portando la parrilla que le simboliza, y San Bartolomé con una piel que alude a su martirio, apreciándose en su rostro un autorretrato del pintor.

En la zona intermedia podemos encontrar tres grupos; en la izquierda a los juzgados que ascienden al Cielo mientras que en la parte contraria se ubican los condenados que caen al Infierno, ocupando los ángeles trompeteros el centro para despertar a los muertos de la zona inferior que se desarrolla en el espacio izquierdo de este último tramo. 
En la zona inferior derecha hallamos el traslado de los muertos en la barca de Caronte ante el juez infernal Minos - la figura de la esquina con serpientes enrolladas alrededor de su cuerpo - y la boca de Leviatán. La escena se desarrolla sin ninguna referencia arquitectónica ni elemento de referencia, emergiendo las figuras de un azulado cielo donde flotan con una energía y seguridad difícilmente igualable.
Son numerosas las referencias y fuentes en las que Miguel Ángel se inspiró según aluden los especialistas. Estatuas clásicas, figuras ya utilizadas en el cartón de la Batalla de Cascina, los frescos de Luca Signorelli en la catedral de Orvieto e incluso El Bosco. En el aspecto literario parece seguro el empleo de tres fuentes: la "Divina Comedia" de Dante, la bíblica Visión de Ezequiel y el Apocalipsis de San Juan.

El descubrimiento del fresco provocó inmediatas reacciones de aspecto moral; el cronista de ceremonias pontificio Baggio da Cesena ya lo criticó antes de su inauguración oficial, seguido por Pietro Aretino y los asistentes al Concilio de Trento que no podían permitir los desnudos de la obra ante las acusaciones de paganismo que lanzaban los reformistas. Este aluvión de críticas motivará que en la reunión de la Congregación del Concilio del 21 de enero de 1564 se ordenara el cubrimiento de toda "la parte obscena" encargando la ejecución a Danielle Ricciarelli da Volterra llamado desde ese momento el "Braghettone".
Se registrarían nuevas intervenciones a lo largo del siglo XVI, XVIII y XIX que junto al humo de las velas motivaría la suciedad del conjunto de frescos de la Capilla.

 En 1964 se inició un programa de restauración de todas las obras, que finalizó en 1994 con el descubrimiento del Juicio Final enteramente restaurado; dirigida por Gianluigi Colalucci, la restauración se ha realizado con una mezcla solvente compuesta por bicarbonatos de sodio y amonio, carboximelcelulosa y un fungicida diluido en agua destilada. Con agua destilada se lavaba la zona a trabajar y se aplicaba la solución durante unos 3-4 minutos, lavando cuidadosamente la superficie tratada y dejando descansar un mínimo de 24 horas, realizando una segunda aplicación durante otros 3-4 minutos para lavar definitivamente con agua destilada. De esta manera se ha descubierto la importancia del color en la pintura de Miguel Ángel, compaginándose con la fuerza escultórica de sus personajes. La manera de ejecutar el trabajo restaurador fue igual que de originalmente, de pie, lo que motivaría que Buonarroti escribiera a un amigo:"Estoy doblado tensamente como un arco sirio".En el Juicio Final se recoge toda la fuerza de la "terribilità" típicamente miguelangelesca al mostrar la intensidad de un momento de manera excepcional, produciendo en el espectador cierto "temor religioso" alejado de la delicadeza de las imágenes de Rafael.
Las figuras se retuercen sobre si mismas, manifestando acentuados escorzos que anticipan el Manierismo y el Barroco, creándose una increíble sensación de movimiento unificado a pesar de la ausencia de perspectiva tradicional disponiendo las figuras en diferentes planos pero sin crear el efecto de fuga. De esta manera se refuerza la tensión y el dramatismo del momento pintado por el maestro, creando una especie de remolino intenso que provoca cierta inestabilidad irreal. Los personajes exhiben el interés de Buonarroti por la anatomía escultórica, destacando sus amplias y musculosas anatomías inspiradas en el mundo clásico. El colorido brillante sintoniza con la bóveda a pesar de abundar las carnaciones de los cuerpos desnudos que permiten contemplar sus músculos en tensión, sin olvidar hacer alusión a la expresividad de los rostros recogiendo en sus gestos el destino que les ha tocado tras el último juicio. 

Cuando el espectador penetra en la Sixtina y contempla esta obra maestra siente ante sus ojos la intensidad emocional del momento como sólo Miguel Ángel podría interpretarlo.

Fuente: Tom Pérez

CARACTERÍSTICAS PINTURA MIGUEL ÁNGEL


Pinchando en la primera foto accedes a la página de "Vivirarte" dedicada a la pintura de M. Ángel en general.
Pinchando en la segunda, un análisis completo del Juicio Final.

http://jmnavarron.blogspot.com.es/2013/06/renacimiento-cincuecento-pintura-miguel.html
http://jmnavarron.blogspot.com.es/search/label/Miguel%20%C3%81ngel

viernes, 17 de marzo de 2017

LA DOBLE DE LA MONA LISA

video
Fuente: lasexta.com

En esta otra página tenéis una comparativa de las dos muy interesante:http://www.planetaincognito.es/2012/02/la-otra-mona-lisa-2/

CINQUECENTO: PINTURA : LEONARDO, RAFAEL, MIGUEL ÁNGEL.ESCUELA VENECIANA: TIZIANO

Esta segunda etapa del Renacimiento tenemos que centrarla en el trabajo de los grandes maestros: Leonardo da Vinci, Rafael, Miguel Ángel y Tiziano.

 Estos autores podemos encuadrarlos dentro de dos escuelas o focos artísticos diferenciados, aunque todos ellos comparten algunos de los rasgos estilísticos que definen esta etapa de esplendor y clasicismo. 
Tiziano, uno de los gigantes de la pintura, es el máximo representante de la Escuela Veneciana; de esta escuela hay que destacar, además, a Giorgione, Paolo Veronés y Tinoreto.
 Los otros tres maestros tienen una personalidad tan acusada que no caben dentro de los límites de ninguna escuela, aunque podemos hablar de una  por su vinculación a los proyectos papales.
 Paradójicamente, Leonardo sólo dejó un puñado de obras pictóricas, pues dedicó la mayor parte de su tiempo a la observación científica de los fenómenos naturales y a los inventos técnicos de dudosa aplicación en su época, además de ser un reputado ingeniero experto en fortificaciones. Realizaba continuos experimentos con pigmentos oleosos sobre yeso seco, y a ello se debe el deterioro de las pinturas murales que han llegado hasta nuestros días, como es el caso de La última cena (1495-1497, Santa Maria delle Grazie, Milán). De todos es conocida su muy reproducida Gioconda; una obra en la que Leonardo demuestra sus dotes para la pintura y, sobre todo, su revolucionario sfumato.
 Rafael perfeccionó los anteriores descubrimientos renacentistas en materia de color y de composición, creando tipos ideales en sus representaciones de la Virgen (Madonnas) y del Niño y en los estudios de retratos de sus coetáneos. De sus pinturas murales hay que destacar las realizadas para las estancias papales del Vaticano, auténticas obras maestras del clasicismo renacentista por su sabia síntesis de dibujo y color, recogiendo en ellas los grandes hallazgos de los maestros Leonardo y Miguel Ángel.
Miguel Ángel, el tercer pintor en esta exclusiva lista de maestros, ya nos ha mostrado sus elevadas dotes como escultor (su auténtica vocación), así como su talento como arquitecto (a pesar de las trampas de sus celosos y geniales coetáneos, Bramante y Rafael), tanto en Florencia como en Roma; ahora lo conoceremos como pintor. La Capilla Sixtina del Vaticano, en Roma, con sus frescos de la creación y la expulsión de Adán y Eva del Paraíso en la bóveda (1508-1512) y el gran mural del Juicio Final (1536-1541), dan fe del genio pictórico de Miguel Ángel.

La pintura colorista alcanzó su clímax en Venecia con las obras de Tiziano, cuyos retratos denotan un profundo conocimiento de la naturaleza humana. Entre sus obras maestras se incluyen también representaciones de temas cristianos y mitológicos, así como numerosos desnudos femeninos, famosos en su género.




martes, 7 de marzo de 2017

DAVID DE MIGUEL ÁNGEL-BLOG

Accede a un blog EXCLUSIVO de Michelangelo pinchando en la foto .
Tenéis permiso para flipar.

CINQUECENTO: ESCULTURA: MIGUEL ÁNGEL BUONARROTI

LA ESCULTURA RENACENTISTA EN EL S. XVI.

 MIGUEL ÁNGEL BUONARROTI


Pincha en la foto para acceder a la página de "Vivirarte" dedicada a la escultura de Miguel Angel.


De esta presentación, solo estudiaremos a Miguel Ángel:


Miguel Ángel, Escultor. Obra from Tomás Pérez Molina

Y un vídeo con banda sonora muy apropiada, de las esculturas de Michelangelo.
Las obras aparecen en inglés, pero son fácilmente entendibles.
Que disfrutéis!!

PROYECTOS BASÍLICA SAN PEDRO

Un vídeo cortito para entender mejor el proyecto para la Basílica de S.Pedro, de Bramante, y las sucesivas intervenciones de los demás arquitectos ya comentadas.

miércoles, 1 de marzo de 2017

CINQUECENTO Y MANIERISMO: ARQUITECTURA: BRAMANTE, M. ANGEL, PALLADIO


CINQUECENTO Y MANIERISMO: CONTEXTO HISTÓRICO


EL ALTO RENACIMIENTO Y EL MANIERISMO: EL CONTEXTO HISTÓRICO

Aunque las grandes líneas trazadas en la introducción histórica general al Renacimiento pueden ser válidas para entender esta etapa de la historia del arte en su conjunto, conviene destacar aquellas circunstancias que, de manera más concreta, favorecieron el desarrollo de esta segunda etapa, ya de madurez o clasicismo, que llamamos Cinquecento o Alto Renacimiento.


Esto es lo que dice la wikipedia:


Alto Renacimiento, Renacimiento maduro, Renacimiento pleno o Renacimiento clásico es el periodo culminante o de apogeo del Renacimiento, que comprende los años finales del siglo XV y las primeras décadas del siglo XVI. Pueden utilizarse como hitos históricos para delimitarlo el descubrimiento de América (1492) y el saco de Roma (1527); y como hitos artísticos, para iniciarlo La Última Cena de Leonardo da Vinci (1495-1497) y para terminarlo la muerte del propio Leonardo (1519), la de Rafael Sanzio (1520) o una obra culminante del tercero de los grandes protagonistas del periodo: la Capilla Medicea de Miguel Ángel (1520-1534).




EL ALTO RENACIMIENTO EN ROMA

I. Contexto histórico y el rol particular de la Iglesia Católica:

A finales del siglo XV e inicios del siglo XVI Florencia, que en el Quattrocento había sido el centro artístico de mayor fama, pasará esta denominación a Roma dando comienzo al Cinquecento.
Los diversos problemas que ocurrían en Florencia como el ascenso de Pietro Soderini , la ejecución de Savonarola ( opositor de la Iglesia de aquella época) y el destierro que tuvo el hijo del fallecido Lorenzo de Medici, Piero de Médici contribuirán al declive de un adecuado contexto para el desarrollo cultural y artístico. Muy por el contrario al que estaban creando los Papas en Roma, un ambiente más satisfactorio para el nuevo arte.
En la Italia de aquella época las familias que gobernaban presentaban reminiscencias principescas y en el papado de Roma se manifestarán de forma clara, en su organización, estos ideales sociales, los cuales arbitraban el arte y la cultura como forma de prestigio.
La aristocracia Romana que surgía de esta sociedad se componía de tres grupos claramente visibles.
1- Como principal poder se tenía la Corte del Papa junto a los parientes del Sumo Pontífice, los clérigos de alto rango y las diversas personalidades pontificias. Este grupo poseía el poder económico. 
2-El segundo grupo se vio representado por los banqueros y comerciantes que poseían poder económico. Esto se vio favorecido por ser Roma el centro de la administración financiera del Papado. 
3-El tercer grupo aristocrático de la época se conformaba por los miembros de las antiguas familias romanas, sirviéndose de este prestigio solamente, ya que se veían empobrecidas y no tuvieron repercusión en la vida artística.
Al retornar los papas a Roma encontraron un ambiente en el que las artes eran moribundas junto con el prestigio cultural. Sin embargo con su llegada este ambiente comenzará a cambiar y prosperar.

 Fue en la época del Renacimiento en la que gracias al mecenazgo de los papas, en la cual sobresale el Papa Julio II, se logra atraer artistas de diversas partes y lograr su auge en esta ciudad, contrario a la época del Quattrocento en la cual solo servían como artistas temporales, a inicios del siglo XVI los artistas se establecen en Roma.
Sin embargo esta magnificencia y prestigio papal tuvo como visión una majestuosidad que iba dirigida al Papa y a su séquito de señores eclesiásticos. Esto se ve en los grandes proyectos de construcción y decoración de sus palacios. La corte papal de este modo lograba acercarse a los altos cargos como señores eclesiásticos dando lugar así a pugnas entre ellos. Todo esto tuvo su auge durante el papado de León X.

En este contexto el poder del papa se vio enfrentado con los reformistas los cuales se oponían ferozmente al poder del Papa. El papado vio reducido sus ingresos con el auge de este presente en la formación del protestantismo dando lugar a confiscaciones de algunas de tierras y rentas Papales, viéndose esto en las regiones del norte Europeo. Esto llevo a la disminución de los ingresos a Roma obligando de esta manera a incrementar la dependencia financiera de los Estados Pontificios de la región central de Italia como base central de la recaudación. Esta situación llevó a que los Estados Papales quieran expandirse bajo el papado de Julio II, En esta época se dieron campañas expansivas para consolidar su poder. En este proceso de expansión, la corte papal dio una imagen principesca, déspota y acciones como recaudadores de impuestos. Al llevar a cabo esto pretendían fortalecer su autoridad, incrementar su eficiencia burocrática y poder diplomático
.

Además de esta intención de poderío, la organización interna papal estuvo invadida por la corrupción de sus miembros. Los diversos cargos eclesiásticos se compraban, se realizaban nombramientos entre familiares de Pontífices, se heredan grandes propiedades las cuales pertenecían a la Iglesia. Así, también por un determinado precio se obtenía el perdón de cualquier pecado mediante la compra de las indulgencias, supuestamente aliviando el sufrimiento que se aplicaría en el Purgatorio. Con este criterio mercantil se dejaba de lado a la clase popular o no se le daba atención por no tener suficiente dinero.

Para justificar su poderío, los Papas y el alto clero vieron en el pasado Romano un pretexto viable. Esto se hace notar en las diferentes construcciones y decoraciones de tendencia clásica que se construían. Manifestando diseños de la Antigüedad Clásica. De esta manera el Papa Julio II recurrió a esta imagen de señor imperial para poder justificar sus actos de poder supremo.
Al llegar a su declive el Renacimiento el poder papal se veía enfrentado por la Reforma que se vio liderada por diversas personalidades como Lutero, pero controladas por la Contrarreforma la cual suponía una renovación de la Iglesia Católica a fin de adecuarla al avance científico y cultural de la época y la intención de detener el avance del protestantismo.

La importancia de la ruptura de la Iglesia Católica es crucial para entender la crisis del Renacimiento y el surgimiento del espíritu contrarreformista que acabará alumbrando el arte del Barroco. Desde ese momento Europa también se dividirá en dos, la de los imperios católicos con España a la cabeza y la de los países protestantes del norte de Europa, cuyo enfrentamiento sangriento dará lugar a las Guerras de religión durante los siglos posteriores.


LA CRISIS DEL RENACIMIENTO:

Dos hechos van a marcar a partir de la tercera década del S. XVI una transformación paulatina pero irreversible, del contexto histórico del periodo renacentista.
Si durante el S. XV y el comienzo del S. XVI, la estabilidad económica y social, sobre todo de las repúblicas italianas, permiten un florecimiento artístico y cultural sin precedentes, la situación cambiará progresivamente a partir de 1530.
En primer lugar se asiste al creciente poderío imperial de Carlos V, que transforma el equilibrio de poder en toda Europa y también en Italia. 
Por otra parte, la corrupción y la degeneración a la que habían llegado los Papas de este periodo hacía inevitable una respuesta religiosa de las bases que derivará en el cisma entre católicos y protestantes.

La victoria de Carlos V en Pavía frente a Francisco I de Francia, no sólo supone la implantación de un poder imperial en Europa, sino que su prolongación en el Saqueo de Roma de 1527, establece el origen de la decadencia de las repúblicas italianas que hasta entonces habían monopolizado la expansión económica y unido a ello, un mecenazgo artístico de tanta brillantez. Italia queda así controlada por tres grandes poderes, el de Venecia, única república que mantiene su poderío; la autoridad imperial de Carlos V; y los Estados pontificios, otro poder imperial en sí mismo.
La situación histórica es por tanto muy diferente a la del siglo anterior, e irá agravándose según avance el siglo. Primero desde el punto de vista religioso, porque lo que empezó como una protesta del monje Lutero, se va a convertir en una ruptura de la cristiandad europea en toda regla, y porque cuando ésta sea irreversible, la Iglesia Católica iniciará su propia Contrarreforma, que desde el punto de vista artístico supondrá un freno drástico a la libertad creadora que hasta entonces habían tenido los artistas del Renacimiento.

En segundo lugar está la propia crisis política que la crisis religiosa lleva consigo, porque la división en estados católicos y protestantes, derivará en un constante enfrentamiento entre ellos, que finalmente desembocará en las guerras de religión.

Por último, aunque la economía sigue teóricamente su expansión, y más con la aportación económica de las expediciones americanas, ya en el último cuarto del S. XVI se advierte un creciente aumento de la inflación, que incluso en la España de Felipe II, rebosante del oro americano, llegará a generar hambrunas entre la población humilde. Se trataría por tanto de un primer síntoma de la crisis económica que asolará Europa en el siglo siguiente, y que impulsará una política económica mercantilista, que a su vez generará no pocos recelos y desconfianzas entre los países.
Se trata por tanto de una época de crisis en muchos aspectos, y el arte refleja esta crisis a través de un movimiento como el Manierismo, que al romper con el clasicismo del Cinquecento, está rompiendo también con una visión serena y apacible de una época complaciente como era la del Alto Renacimiento.
Pero esta época se ha acabado y el arte refleja esa crisis a través de un arte, como es el Manierismo, que también puede considerarse como un arte de crisis. Y lo es porque se trata de un movimiento que pone en cuestión muchos conceptos artísticos anteriores y alumbra otros nuevos, pero llenos de contradicciones, de exageraciones, y de un apasionamiento, que está muy lejos de ser una expresión equilibrada y armoniosa, como los son todas las etapas clásicas que coinciden con épocas de estabilidad.


En el resto de Europa, el Renacimiento italiano se extiende como una influencia imparable por todo el continente, aunque no en todos los países cuajará con la misma intensidad. En algunos el clasicismo del Pleno Renacimiento se asentará felizmente, prolongando sus maneras en el tiempo, caso de Francia, en otros el lenguaje clásico encuentra más reticencias frente a un lenguaje medieval que pervive largamente en el tiempo, caso de España, donde habrá que esperar al arte más convulso del Manierismo para encontrar esa influencia italianizante.



Fuente: Tom Pérez, Wikipedia, Arte Creha.

CUATTROCENTO: PINTURA: FRA ANGÉLICO, MASACCIO, P. DELLA FRANCESCA, BOTTICELLI

Junto con los esquemas de clase, todo lo que hay que saber de la pintura del Cuattrocento.