jueves, 15 de febrero de 2024

PINTURA ITALIANA DEL TRECENTO. FLORENCIA: GIOTTO


La pintura del Trecento italiano rompe con la tradición anterior, rígida y simbolista y apuesta ahora por la belleza naturalista y el juego de volúmenes. Pero este proceso no hubiera tenido el desarrollo que tuvo sin la presencia fundamental de Giotto di Bondone.
No olvidemos que estamos muy a principios del S. XIV, por ello su cambio de estilo resulta tan revolucionario. Es Giotto el que introduce en la pintura la sensación de volumen, el tratamiento perspectivo buscando la tercera dimensión sobre la superficie pintada, y un naturalismo inexistente hasta entonces. Y lo que es más importante, dota a sus personajes de una profundidad psicológica, que les insufla vida propia, llenos de emotividad y presencia viva. Aspecto este que sorprendería especialmente a sus contemporáneos. Volumen, naturalismo, profundidad y espacio, y un fuerte caráter expresivo, son sus aportaciones, que abren de par en par las puertas de la pintura del Renacimiento, cuyos artistas beberán continuamente en el legado de Giotto.
Sus mejores obras se realizan al fresco, principalmente en tres grandes trabajos: en la Capilla de los Scrovegni de Padua; en la Iglesia superior de San Francisco en Asís, donde son muy famosos sus ciclos sobre la vida de San Francisco, y en los muros de la Iglesia de Sante Croce en Florencia, donde se representan las vidas de San Juan Bautista y San Juan Evangelista, y nuevamente episodios de la vida de San Francisco.

 

Frescos de la Capilla Scrovegni o de la Arena de Padua, de Giotto









De arriba a abajo: Vista general de la capilla, esquema de los ciclos de pinturas, El Prendimiento, La expulsión de Joaquín del templo, la Creación de Adán en una cenefa decorativa y La Desesperación, uno de los Siete Vicios.

Fue Enrico Scrovegni entre 1303 y 1305 quien mandó levantar una capilla cerca de Padua, que sirviera para la remisión de los pecados que su padre había cometido como usurero. La capilla es un edificio rectangular y de ladrillo al exterior y cubierto con una bóveda de cañón, que no hubiera pasado a la Historia del arte de no ser por el fantástico trabajo que realizara Giotto, cubriendo los muros de la capilla con una serie de frescos, que constituyen uno de los referentes más importantes del arte occidental. 
Sirven además para confirmar la idea de que Giotto personifica el comienzo de una etapa nueva en la evolución del arte, con la que acaba el periodo medieval y comienza el Renacimiento.

Ciertamente no fue Giotto un pintor cualquiera. Dice Vasari, que era hijo de un campesino y que pasó su infancia como pastor, y el mismo autor cuenta la famosa anécdota de que estaba el niño a los 11 años dibujando ovejas con tiza sobre una piedra cuando por casualidad pasó por allí Cimabue y lo vio, y tan impresionado quedó, que logró convencer a su padre de que entrara en su taller como aprendiz. Cierta o no la anécdota, lo cierto es que Giotto fue discípulo de Cimabue y que muy pronto sacó a relucir todo el talento que llevaba dentro. Entre sus mejores obras destacan los frescos dedicados a la vida de San Francisco, tanto en la Basílica de Asís, como en la Iglesia de la Santa Croce de Florencia, así como la obra comentada de la Capilla Scrovegni, en la que se reproducen escenas de la vida de San Joaquín y Santa Ana, la vida de la Virgen y la de Jesús desde su infancia a su labor doctrinal, para acabar con la Pasión y las lamentaciones por su muerte. De entre todas las escenas pintadas por Giotto muchas son especialmente famosas por su calidad técnica, como la Huída a Egipto o el Beso de Judas entre otras, pero dos de ellas resultan cuando menos curiosas, una representa al donante, Enrico Scrovegni, arrodillado en la escena del juicio Final ante la Virgen, ofreciéndole una réplica del edificio de la capilla. La otra reproduce La adoración de los Reyes Magos, y es curioso que como estrella de Belén, Giotto, represente una imagen de un cometa, que bien pudiera ser una réplica del cometa Halley, que pudo verse en el cielo de Italia sólo unos pocos años antes, en 1301, no siendo esta la primera vez que el famoso cometa aparecía en una obra de arte, pues ya había sido representado tres siglos antes en el Tapiz de Bayeux.

Una carga de humanismo que se transmite a través de sus emociones y un concepto más realista de la pintura, marcada por su concepción volumétrica y la búsqueda de la perspectiva, marcan su estilo y con él, el nuevo camino que se abre a la pintura moderna.

En este sentido una visita a la Capilla Scrovegni, resulta emocionante, no sólo por el propio espectáculo que crea sobre el espectador el conjunto mural, cuyo colorido y fuerza lumínica envuelve literalmente al espectador en un mundo de pintura pura, sino porque más allá de su fuerza visual se halla también el descubrimiento de un arte nuevo que revolucionaría el mundo de la pintura.
Aquí se puede hacer una visita virtual a la capilla:
http://www.giottoagliscrovegni.it/ita/visita/mappa_a.htm


 En esta imagen podemos ver las principales características de la obra de Giotto en esquema.
 

PINTURA ITALIANA DEL TRECENTO: SIENA: SIMONE MARTINI

La Anunciación, Simone Martini, 1333






Entre las distintas tendencias que salpican el panorama pictórico europeo del periodo gótico, surge en Italia y más concretamente en la ciudad de Siena, una corriente preciosista y marcada por una exquisita sensibilidad que llegará a crear escuela. Es la Escuela Sienesa, caracterizada por un estilo lleno de delicadeza, que entronca perfectamente con el gusto aristocrático y refinado de la nueva aristocracia urbana, pero que además coincide también con la estética del Gótico clásico, que puede rastrearse también en las obras de escultura de este mismo periodo.

Por tanto la pintura sienesa, aunque coincidente en el tiempo del Trecento italiano, está lejos del carácter robusto y volumétrico de la pintura de Giotto, pero tiene puntos de encuentro con el Estilo Internacional y con el gusto del gótico clásico francés. Le separa del primero una mayor carga de sensibilidad basada sobre todo en el tratamiento sutil y delicado de la línea, y le aleja del segundo un menor amaneramiento.

En cualquier caso se trata de una apuesta por la pintura aristocrática, sensual, suave, sutil, elegante y refinada, que dará lugar a tablas de una incuestionable belleza.

Entre sus representantes más conocidos destacaría en primer término las figuras de Duccio di Buoninsegna y Simone Martín, aunque podrían añadirse también en este mismo grupo a Cimabue, Lippo Memmi e incluso los hermanos Lonrezetti, si bien éstos últimos (y especialmente Ambrosio), también pintores del Trecento y formados en Siena, serán principales impulsores de la corriente del Gótico Internacional.

De Simone Martín (Siena 1284-Avignon 1344) no sabemos mucho acerca de su vida, al menos hasta que aparcen documentadas sus primeras obras ya en 1315. A partir de entonces se multiplican sus encargos y siempre dejando estela de su estilo personal lleno de encanto y belleza por el tratamiento tan personal del trazo y del color que utilizó en sus tablas.

Entre ese amplio repertorio de Simone Martín, se cuentan dos bellas Aunciaciones: un díptico, conocido precisamente como el “Díptico de la Anunciación”, o Altar de Orsini, hoy en el Museo Real de Amberes, y su obra más conocida y popular, el Retablo de la Anunciación. Un tríptico en este caso, cuyo título completo sería en realidad el de “La Anunciación entre los santos Ansano y Margarita”, pues ellos dos son los personajes que aparecen en los espacios laterales, enmarcando la escena principal de la Anunciación. Ansano por ser el patrón de Siena y Margarita por su invocación en los alumbramientos. En los medallones de la parte superior, se representan cuatro profetas: Jeremías, Ezequiel, Isaías y Daniel.


En el centro de la obra se representa el motivo principal de la escena, con el ángel San Gabriel notificándole a María la buena nueva, en este caso, no sólo a través de la expresión y las actitudes de ambos personajes, que ya son de por sí explícitas, sino también a través del texto que surgido de los labios del ángel se reproduce sobre el fondo dorado: "Ave María, gratia plena, Dominus tecum". Sobre ellos el Espíritu Santo revolotea rodeado de querubines.


Por tanto el motivo iconográfico insiste en el tema de la Anunciación, tan frecuente por tanto en este periodo, y que está en relación con el mayor protagonismo adquirido por el tema mariano en el estilo gótico.

La obra la realiza en colaboración con su cuñado Lippo Memmi, que ya hemos comentado que es otro de los nombres propios de la Escuela Sienesa, aunque no se sabe a ciencia cierta qué es lo que hizo cada uno de ellos sobre esta obra. De todas formas en el panel central del tríptico se advierten todas las características que en otras obras definen el estilo delicado de Simone Martín, por lo que habría que considerarle como autor principal.

La pintura que se desarrolla en Siena durante este periodo se caracteriza por alejarse de aquellos aspectos que habían definido la pintura románica. Sigue siendo, eso sí, una pintura de tema religioso en su gran mayoría, pero ahora no se trata de reproducir símbolos, como ocurría entonces, sino de reproducir la realidad de una forma más verdadera y creíble. Cambia por tanto totalmente la forma de pintar.Para empezar la pintura se realiza sobre tablas de madera y no sobre las paredes de las iglesias, que ahora están ocupadas por las grandes vidrieras de las catedrales.

 En segundo lugar su trazo es mucho más fino y delicado, porque además se trata de una pintura dirigida a gente más refinada y exquisita. Y por supuesto se trata de conseguir un mayor realismo en todos los aspectos: en las formas de los cuerpos, en el trabajo de los ropajes, en la sensación de profundidad que nos producen las escenas, o en el tratamiento del color, que ya no será plano como en época románica, sino con un claroscuro que nos transmite una mayor sensación de volumen en las figuras.


La obra, insistimos en que es una tabla con todo el carácter sutil y aristocrático propio de la pintura sienesa y de su autor. Así lo prueba en primer término el tratamiento de la línea. Una línea fina, sinuosa en su ritmo y delicadísima en su aplicación, que marca el tono sensual de la obra y en cuyo espacio las dos figuras parecen gravitar.

La línea, como hemos dicho es muy fina y precisa, y si nos fijamos, vemos que sigue en todas las figuras un trazado curvo y en forma de “S” que acentúa la delicadeza de la escena. Los colores son muy llamativos, lo mismo los amarillos de oro del fondo que la combinación de azules y rosas, muy delicados, del Arcángel y la Virgen. Por otra parte la expresión es mucho más humana que divina, y así se destaca la humildad de Gabriel al darle la noticia a la que será madre de Dios, y la postura vergonzosa de la Virgen, que recibe la noticia con timidez.

Compositivamente la escena se equilibra en una estructura simétrica, en la que los dos personajes se abren en sendas curvas divergentes para ampliar el espacio de la composición.

Detalles como los dedos filiformes de los protagonistas enriquecen el tono distinguido de la obra. Como también ocurre en el búcaro con los lirios, símbolo mariano de pureza y virginidad, que marca el eje de simetría en el centro de la composición. Todo es bello y delicado en esta tabla, que cuenta también con otra característica habitual en las pinturas góticas, como es la decoración con formas de la arquitectura en todo el cuadro, cubiertas con tonos dorados
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PINTURA GÓTICA: CARACTERÍSTICAS

Características generales de la pintura gótica




domingo, 11 de febrero de 2024

ARQUITECTURA CIVIL GÓTICA

Arquitectura civil : Lonja de la seda de Valencia, Pere Comte, 1482-98







La pujanza económica que alcanza a buena parte de Europa como consecuencia de los réditos obtenidos por la revitalización de la agricultura y el comercio del S. XIII, también permiten una renovación importante de la arquitectura civil, detrás de la que se encuentra una clase adinerada de burgueses y nobles, que en el plano del mecenazgo van a rivalizar con la iglesia en la promoción de nuevos edificios.
Cambian en primer lugar las residencias palaciegas, especialmente a partir de la batalla de Crecy en 1346, cuando la aparición de la artillería pone en entredicho las tipologías de los castillos tradicionales y obliga a la construcción de residencias aisladas y sin función militar. Además, en las ciudades más desarrolladas del norte de Europa, especialmente en Francia y los Países Bajos, las clases adineradas dan muestra de su poderío con una serie de construcciones civiles características, como los hospitales y sobre todo los ayuntamientos, edificios que adquieren una enorme relevancia en este momento pues al fin y al cabo se convierten en el centro del poder burgués y por ello en un símbolo de su ascendente social. Destacan entre otros muchos, el de Brujas, por ser el primero de 1376, el de Rouen, Lovaina o el de Bruselas, algo posterior pues se inicia en 1402 y se concluye en 1449. En todos ellos destaca especialmente la apariencia externa muy cuidada y profusamente decorada con elementos propios del repertorio goticista: arcadas ojivales, pináculos, doseletes, tracerías y torres de considerable tamaño rematadas en chapitel, que otorgan al conjunto un aspecto recargado y casi de filigrana
El proceso es común a muchos puntos del continente, y también a la península Ibérica, y en especial al amplio marco de los reinos de la Corona de Aragón. Es precisamente, el auge económico experimentado por las clases enriquecidas que se han beneficiado de la expansión mediterránea, lo que permite en este territorio la aparición de una arquitectura civil que origina nuevos edificios como las lonjas o las atarazanas de Barcelona, Mallorca y Valencia, y que introduce el estilo gótico en las construcciones civiles tradicionales, como ocurre con lospalacios urbanos.
En el caso concreto de Valencia nos encontramos una ciudad que alcanza un momento de esplendor económico coincidiendo principalmente con el S. XV, que es lo que explica que sea en esas fechas cuando se levantan sus edificios más emblemáticos de estilo gótico. Así, las Torres de Quart, de Pere Bonfill, son del S. XV; de la misma época que el Palacio de Baylia; que el actualPalau de la Generalitat; el Portal de la Valldigna; el Palacio de Benicarló, o la Lonja de la Seda que hoy ocupa nuestro comentario.
La Lonja de la Seda constituye, en efecto, uno de los edificios más señeros y hermosos de la ciudad de Valencia, en el que coinciden dos partes bien diferenciadas: La sala de Contratación, que podemos considerar propiamente como Lonja, y que se localiza en el ala derecha del edificio, y el gran salón del Consulado del Mar, correspondiente al cuerpo de la izquierda de la construcción, que fue añadido ya en el S. XVI
La primera piedra de la Lonja se coloca en 1482, siendo su maestro de obras Pedro Comte, que ya había trabajado en elPalau de la Generalitat de la misma ciudad. Más tarde se cita también a Joan Ivarra, así como canteros vascos y santanderinos. El edificio inspirado en la Lonja de Palma levantada por Guillem Sagrera, parece que se terminó con prontitud pues estaba concluido quince años más tarde.
En cuanto al Consulado del Mar se adosa al edificio anterior a partir de 1498, si bien la obra se prolongará largamente, hasta 1548, por lo que no es de extrañar que se introduzcan en su decoración elementos ya de ascendencia renacentista.
La planta de la Sala de Contratación es de forma rectangular, dividida en tres naves sostenidas por veinticuatro columnashelicoidales funiculares, igual que ocurre en la Lonja de Palma, que le otorgan al edificio una sensación espaciosa y de un efectismo muy original y vistoso.
La sensación espacial se acentúa además en su ingravidez y elegancia gracias a las bóvedas de crucería que cierran el salón, muy voladas y atrevidas.
Al exterior, la fachada es igualmente notable en su efectismo ornamental. Una torre cuadrada, severa en su disposición aunque animada con la apertura de algunos ventanales, divide todo el frontis en dos partes. La parte de la izquierda corresponde al Consulado del Mar y es obra postrera del S. XVI, con recursos ornamentales de clara influencia renacentista. La de la derecha, correspondiente a la Lonja propiamente dicha, presenta grandes ventanales góticos con bellas tracerías y una profusión de pequeñas y grotescas figuras de hombres y animales. A mediana altura, sendos grupos de dos ángeles cada uno sostienen a derecha e izquierda los escudos de la Corona de Aragón.



Arquitectura civil : Palacios municipales


Ayuntamiento de Bruselas


Ayuntamiento de Brujas
Ayuntamiento de Lovaina

Palacio "del Comune", Siena
Palazzo Vecchio, Florencia


Palacio Ducal, Venecia 


Durante los años centrales del siglo XI un fenómeno novedoso comienza a sacudir las estructuras del occidente medieval europeo. Se trata del renacimiento de la vida urbana, auspiciado de una parte por el incremento de las actividades artesanales y, de otra, por la intensificación de las transacciones comerciales. De este modo, los burgos medievales constituyeron una clara alternativa, bien diferenciada, al predominio de los feudos y las actividades rurales que presidían el paisaje europeo hasta aquel momento.

En estas ciudades, un nuevo grupo social, la burguesía, protagoniza e impulsa las novedades. Desde luego, y por el momento, los burgueses no vienen a destruir el orden social que ha imperado hasta entonces. No ponen en tela de juicio los privilegios de los viejos estamentos, la nobleza y el clero. Pero sí reclaman la necesidad de disponer de las libertades necesarias para llevar a cabo sin cortapisas sus actividades económicas. Una frase alemana acabaría definiendo esta aspiración burguesa: "el aire de la ciudad hace libre".


En este sentido, el primer objetivo de la burguesía es la consecución de la autonomía municipal, del estatuto que permita a cada ciudad regirse por sus propias leyes, hechas a la medida de sus necesidades, y no por las de las instituciones señoriales que las rodean. Prácticammente, a mediados del siglo XII este objetivo de la autonomía urbana estaba alcanzado en numerosas ciudades de Europa. Con distintas denominaciones según las zonas, se habían creado instituciones en las que residía el poder municipal y cargos con cometidos diversos, regulados unas y otros por leyes y reglamentos propios. En cada ciudad existe ahora, bien consolidado, un poder municipal. Cada comuna, pues, dispone de su propio consejo.
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Estos hechos históricos tienen su trasunto en la Historia del Arte. Desde las frías orillas del Mar del Norte hasta las templadas riberas del Mediterráneo van a ir surgiendo en las principales ciudades europeas, como magna muestra de arquitectura civil, unos edificios peculiares: los palacios municipales. Si la Iglesia se ve representada en la catedral y la vieja nobleza en el castillo, la domus municipalis será el epítome de las intenciones burguesas. Se trata en consecuencia de los primeros edificios de ayuntamientos, los cuales dada su época de aparición, se construirán preferentemente en estilo gótico. No existe para ello un único modelo, aunque sí pueden observarse diversas características comunes, al responder a necesidades semejantes.
Por lo general, su fachada principal da a una amplia plaza, generando así un nuevo centro urbano. Suelen disponer de una alta torre, que visibiliza el monumento en el conjunto de la ciudad, así como de amplios salones que facilitan las reuniones y asambleas municipales. Otras dependencias, a veces muy numerosas, completan el conjunto. Pero no nos interesa ahora tanto resaltar las características arquitectónicas de estos palacios municipales como incidir en el valor simbólico que poseen, como muestra esencial del modo en que la burguesía se iba abriendo camino en la sociedad medieval. Aún hoy llama la atención la palabra que una y otra vez podemos leer en algunos de los escudos que decortan la fachada del Palacio Vecchio de Florencia:libertas.

GÁRGOLAS GÓTICAS: LONJA DE LA SEDA. VALENCIA





                                            LOS DESAGÜES  ENDIABLADOS

Los ornamentos con figuras talladas en la Lonja de la Seda de Valencia nos muestran mensajes de interesante contenido.
La restauración realizada últimamente ha dejado más a la vista, todos los detalles ocultos antes por las consecuencias que conlleva el tiempo.
“Lonja de los Mercaderes”, como también se le denomina, magnífico monumento secular declarado Monumento Histórico Artístico Nacional en 1931 y Monumento Patrimonio de la Humanidad el 7 de Diciembre de 1996, contiene 28 artísticas gárgolas y diversos ornamentos en ventanas, esquinas, fachadas, que decoran y enriquecen esta espléndida y emblemática obra del siglo XV.
Estas gárgolas góticas, aquí son desagües para expulsar el agua acumulada en sus tejados por la lluvia. Son obra del taller de los «pedrapiquers», dirigidos por el maestro Pere Compte, especialmente las situadas en la parte alta del edificio, las demás, emplazadas en el Consolat, son  unos cincuenta años posteriores.
Representan el comunicado iconográfico de este inmueble, y hacen referencia a ese mundo del medioevo, inspirado en supersticiones, cuentos tortuosos repletos de crudeza y pecaminosas costumbres. ¿Acaso son una sátira a la religión, a la superchería y a la lujuria, semejante a esa expresión burlesca que se muestra en las fallas, pero estas realizadas en el medioevo, de piedra y para siempre?
Hay quien opina que se trataba de mostrar el pecado, dejándolo expulsado fuera de las construcciones especialmente religiosas, mostrándolos de esta forma al pueblo que no sabe leer, de igual forma que el románico contó la religión con sus expresivos frescos.
En las gárgolas aparecen distintas temáticas: monstruos, animales, humanoides, que en algunos casos nos parecen envueltos de lujuria, creando conjuntos terroríficos.
¡Cuánto debieron disfrutar tallando estos geniales y pícaros canteros!
Vale la pena admirarlas con detalle.

SITUACIÓN DE LAS 28 GÁRGOLAS






Nº1 Ser angelical introduce su pene en una vasija.




Nº2 Un hombre cubierto de pelo atrapa con su mano izquierda un reptil.




Nº3 Un animal con collar intenta devorar a un ser humano.



Nº4 Un hombre coronado y armado abre las fauces de un león




Nº 5: El ano del niño es el desagüe del canalón.




Nº5 Un ser humano lleva en su cabeza un niño y lo comprime para que defeque.



Nº6 Un rey con maza y escudo



Nº7 Un fraile sujeta una especie de cabra entre sus piernas.



Nº8 Un águila coronada bloqueada por un pergamino.



Nº9 Un feroz animal lleva a dos humanos en sus muslos.




Nº10 Hombre cubierto de pelo lleva un jarrón en sus manos.



Nº11 Un monstruo alado



Nº12 Una mujer se toca los genitales.



Nº13 Un extraño animal con orejas , perilla, rabo y alas.



Nº14 Una mujer tiene en su regazo un mono.



Nº15 Un humanoide abraza a un reptil




Nº16 Un mono encadenado toca un bombo.



Nº18 Un soldado tiene en su mano izquierda un caracol.




Nº17 Un carnero alado con cuerpo de reptil con dos ubres verticales.




Nº19 Un monje lleva un niño al hombro.




Nº20 Un león tiene entre sus garras una presa.



Nº21 Un hombre reza entre las fauces de un gran pez.



Nº22 Un monstruo con aspecto de murciélago tiene apresado a un hombre peludo desmayado.


Nº23 Un ángel canta y toca un instrumento musical de cuerda.



Nº24 Un monstruo con escamas, alas y cara humana (deteriorada).



Nº25 Un monstruo lleva un lagarto en las manos. En los muslos aparecen dos faces y una cabeza entre las piernas con semblante aterrado.



Nº26 Un águila tiene entre sus garras un murciélago.


Nº27 Un hombre es mordido por un extraño animal.



En esta gárgola Nº28 podemos apreciar el canal para expulsar el agua acumulada en sus tejados por la lluvia.